Mientras muchos consideran que las oportunidades están lejos del campo, Fernando Lopera decidió apostar por su propia empresa rural. Desde la vereda El Pescado, en Briceño, ha encontrado en la lechería una forma de trabajar, sostener a su familia y construir un futuro en la tierra que lo vio crecer.
Entre ordeños, el cuidado de los animales y las labores de la finca, ha aprendido que ser su propio jefe implica esfuerzo y constancia. Más que producir leche, trabaja para dejar un legado, enseñarles a sus hijos el amor por el campo y que la ruralidad sigue siendo una fuente de oportunidades.
A pesar de las dificultades y de los retos diarios que implica producir en el campo, Fernando ha permanecido firme en su decisión de quedarse. Su proyecto ganadero no solo le genera ingresos, permite demostrar que la ruralidad sigue siendo un camino posible para quienes creen en el trabajo y la perseverancia.
Beto Agudelo, nos trae esta historia que hoy compartimos con ustedes

